QUÉ ES:
Se puede decir que
el CDM es un jnana yoga adaptado a nuestra peculiaridad
cultural. El CDM es un conocimiento canalizado que nos ofrece
una herramienta de indiscutible valor para el crecimiento
interior manifestada en términos familiares para la
cultura generada por el Cristianismo, que tanto nos condiciona.
No es una religión,
ni una teología. Es una herramienta para la experiencia, el amor
y el compartir.
MI CONTACTO CON
EL CDM:
El CDM trabaja tu
mente.
Después de
adentrarme en el mundo del Yoga, un buen día asistí a una charla
sobre el Curso de Milagros. Desde entonces me llamó la atención
que personas que conocí con un importante bagaje basado en el
yoga siguiesen el CDM.
Decidí
hacerme con el contenido del curso, investigar un poco e
intentar compartir experiencias en este campo y aprender
de quienes ya las tuvieron.
Cuando comencé a
leer el CDM me dí cuenta de su potencial. A medida que leí
identificaba en él todo lo que las enseñanzas relacionadas
con el Yoga me habían proporcionado, pero me sorprendió la
manera cómo se hallaba explicado la cual me ofrecía una nueva
perspectiva.
Lo primero que
pensé es que el CDM podría ser una herramienta importante para
personas que no consiguen avanzar en el campo del yoga. Su
"terminología cristianizada" lo hace de relativa proximidad.
Seguidamente me
percaté, como no podía ser de otra manera que, al igual que el
camino del Yoga que es simple y complejo a la vez, lo mismo
sucedía con el CDM. El seguimiento del CDM es en sí simple
como técnica, pero puede resultar duro como experiencia (hemos
de tener en cuenta que estamos trabajando la mente y ésta no se
limpia y regenera de manera fácil como, a veces, algunos nos
hacen creer).
De aquí que en el
CDM, compartir sea importante pues para seguirlo requiere cierta
dosis de implicación y dedicación personal. El grupo puede ser
un apoyo significativo para avanzar.